Exit Britannia

Por Janet Sloss

BONAVENTURA
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Capitulo 6

EXIT BRITANNIA

La Ultima Conquista de Menorca 1798 - 1802

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  Capitulo 1 Capitulo 5 Capitulo 9
Introduccion Capitulo 2 Capitulo 6 Capitulo 10
Agradecimientos Capitulo 3 Capitulo 7 Capitulo 11
Bibliografia Capitulo 4 Capitulo 8 Capitulo 12

Capitulo 6

Cuando el General Stuart se apoderó de la isla a finales de 1798, sabía que no contaba con tropas suficientes para defender el puerto de Mahón o para impedir que el enemigo desembarcara en alguna de las grandes playas. Sus primeras órdenes, por lo tanto, fueron que se construyera siete torres de defensa inmediatamente. Las primeras tendrían que defender ambos lados de la entrada del puerto de Mahón; las torres de Santa Clara y Erskine en el lado norte de la Mola y la de Mount Stuart (Torre Penjat) defenderían San Felipe y el Fuerte Marlborough en el lado sur. La torre Mount Stuart debía alzarse en la colina que domina el Fuerte Marlborough y estar enlazada con éste mediante un pasillo de piedra para proteger a los soldados. Una torre más pequeña, Torre Felipet, se construiría en la Isla del Lazareto para evitar que el enemigo desembarcara en el istmo.

Había que construir rápidamente otra torre en Cala Mesquida, al nordeste de Mahón y una sexta llamada Torre Rambla en una playa al norte de Mesquida. Para defender el puerto de Ciudadela en el extremo oriental de la isla, se reconstruiría la vieja torre de San Nicolás para albergar cañones más pesados a la que se añadiría una torre más para mayor seguridad.

Robert d’Arcy, capitán del Real Cuerpo de Ingenieros del regimiento del General Stuart, recibió la misión de organizar la construcción de las nuevas torres y reparar y mejorar las antiguas. Tras la primera inspección, se encontró con una montaña de escombros donde se había alzado durante siglos el imponente castillo de San Felipe para proteger el puerto de Mahón; más ruinas en el pequeño fuerte de San Antonio en Fornells y una colección de cañones oxidados e inútiles dispersos por la costa. Cuando España recuperó Menorca en 1782, los fuertes fueron demolidos por orden del gobierno con el extraño pretexto de que sin ellos, la isla ya no sería una tentación para los ataques extranjeros. Dejaron una batería en la Mola, cuatro baterías en San Felipe y tres baterías temporales en Fornells.

Los trabajos de reparación y limpieza comenzaron inmediatamente en el ruinoso Castillo de San Felipe y para acelerar las obras, los hombres recibían seis peniques extra por día cada ocho días. El 1 de mayo, Stuart presentó las recomendaciones de d’Arcy a Londres. Estos eran algunos ejemplos de las obras a realizar: reconstruir en San Felipe el muro de contención de las casamatas de Argyle y Anstruther (baterías) hacia el mar, acabar la escarpa exterior en la de la Reina y reforzar la línea de defensa frente a ésta hasta el foso del flanco derecho de la batería Kane; asegurar las casamatas y comunicaciones desde los fosos de las obras; acabar la escarpa exterior de la Luneta sudoeste; limpiar la entrada para los puentes de barcas en la Cala San Esteban; levantar los parapetos del Fuerte Carlos para los tres cañones de puntería azimutal; cubrir el pozo y peldaños de bajada al gran polvorín en el centro del castillo; hacer una comunicación a lo largo del pasaje a través del revellín interior sudeste, instalar polvorines en los pasillos de la luneta oeste y sudoeste y construir un pequeño polvorín en el pasaje de la de Kane y por último limpiar la batería prevista para instalar un hospital y restaurar la ensenada para barcas en el puerto. Todo esto significaba meses de trabajo para poner las ruinas de San Felipe en un estado mínimo de servicio.
En el Fuerte Marlborough, había que asegurar las ventanas y puertas que conducían desde la casamata hasta el foso y reforzar la gola. En la torre Turks Mount, había que poner suelo en la parte habitable e instalar un polvorín y despensa, y también poner puertas en las bodegas que podrían ser utilizadas como almacenes. En la torre Felipet, había que poner suelo en la parte habitable e instalar un polvorín y despensa. En la Torre Murgado, planificaron la construcción de un horno de fundición y cubrir la habitación, añadiendo otro polvorín y cuarto de provisiones en la parte habitable.

Para que la ruinosa fortaleza de Fornells recuperara su estado de defensa, había que construir un barracón, poner suelo en las casamatas y revestir el polvorín. Para reforzar la defensa de ese puesto de avanzada, había que colocar árboles caídos alineados uno sobre otro con las ramas hacia afuera. Se trataba de una medida defensiva que se utilizaba bastante en el norte de Europa donde abundaban los árboles. También se planeó edificar un horno de fundición en la isla más grande del puerto de Fornells. Y en Ciudadela, se instalaría un horno en la torre de San Nicolás. Los hornos de fundición eran parrillas construidas en el muro para calentar al rojo las balas de cañón y disparar contra los buques de madera.
D’Arcy estimó el coste de las obras sólo para San Felipe en 2.700 libras esterlinas y el ordenador general de pagos anticipó rápidamente 7.923,13 libras para cubrir todas las obras.

Stuart tenía dudas sobre la conveniencia de gastar tiempo y dinero en reconstruir el Castillo de San Felipe. "Estos añadidos", escribió, "requieren consideración cuando pensamos que el lugar rendido a Richelieu en el año 1755 al ser tomadas sus defensas, fue destruido por los españoles, hecho del que continúan lamentándose y que la armada debería ser el principal baluarte de la isla. Por todo ello, tengo serias dudas sobre si merecerán la pena las molestias, trabajo y dinero que dichas obras necesariamente acarrearán." 1

También tenía dudas sobre las defensas de Ciudadela. En lugar de reparar los ruinosos muros antiguos de la ciudad y emplear meses en construir torres de defensa en las costas, decidió defender sólo los puertos de Fornells, Alcaufar y Mesquida. "Después de enfrentarme al enemigo con todas las fuerzas de que dispongo en el campo, pretendo retirarme a San Felipe. Las medidas serían muy diferentes si tuviera un ejército con los hombres necesarios para la defensa completa de esta posesión".

La salud de Stuart era tan mala que recibió permiso para regresar a Inglaterra. A principios de mayo, inspeccionó los fuertes de Ciudadela y Fornells y los encontró listos para albergar tropas y "como las principales obras construidas en el sitio de San Felipe, Fuerte Marlborough y las torres adyacentes de Turks Mount y Felipet estaban completamente cercadas, tenían los cañones montados y las reservas necesarias para un asedio colocadas en lugar seguro, dije a los regimientos 29, 90 y al mío propio que su trabajo ya no era necesario". Los hombres habían trabajado duro y bien. Para celebrar la ocasión, Stuart invitó a todo el mundo al bautizo del Castillo de San Felipe como Fuerte Jorge. Esto se hizo "por consiguiente el mismo día con todos los honores militares, izando la Bandera Real y una descarga general de la artillería y de los mosquetes en torno a las obras, a la que respondieron los buques de su Majestad y la escuadra portuguesa que estaba en el puerto."La animación de esta escena debió haber interesado hasta al más indiferente de los espectadores, mientras que a mí me impresionó no sólo por la satisfacción de hacer este desafío al enemigo, sino por mi convicción de que mientras un soldado británico permaneciera en la isla, el Fuerte Jorge sería gallardamente defendido; tampoco debo dejar de mencionar que los menorquines consideran favorable el hecho de que la ceremonia suceda involuntariamente el día de San Felipe, correspondiendo precisamente al día de 1560 cuando se terminó el viejo fuerte y recibió el nombre del Rey Felipe segundo de España." 2

Antes de partir, Stuart dejó instrucciones para la distribución de tropas con Erskine. "…después de haber empleado toda la fuerza militar para repeler al enemigo en el campo sin resultados, se retirará al Fuerte Jorge, levantando todos los puestos de avanzada salvo el de Fornells y San Nicolás y ocupando no sólo ese puesto sino el Fuerte Marlborough, Turks Mount, Felipet y si están acabadas, las torres que se pretenden construir a la entrada de la península del Cabo de la Mola y defenderse hasta el último extremo". Tras la partida de Stuart, Erskine informó a Londres de que las guarniciones de Mahón y Ciudadela estaban completas y que tres regimientos acampaban cerca de Alaior listos para avanzar inmediatamente. Sin embargo, todo el mundo estaba de acuerdo en que la principal protección de Menorca sería una escuadra de barcos constantemente a la vista y el Almirante St Vincent prometió su ayuda.St Clair Erskine recibió permiso para regresar a Inglaterra y arreglar sus asuntos privados en cuanto llegara el nuevo gobernador, Teniente General Sir Edward Fox. Fox, sin embargo, se demoró tanto en Inglaterra como en Gibraltar y no llegó a Menorca hasta noviembre. En uno de sus últimos informes a Londres ese otoño, Erskine escribió: "Los cambios del General Stuart a las constituciones municipales y la mejor administración del gobierno civil han respondido a sus objetivos generales más allá de las expectativas más optimistas. Todas las ‘universidades’ tienen ahora dinero para grano y para el departamento de salud de Mahón. Los menorquines aceptan y están complacidos con las mejoras".

"Las obras militares proyectadas y emprendidas por el General Stuart están completamente terminadas. El fuerte de Fornells ha sido reforzado por un abbatis , y el blocao de la isla está terminado; el puerto puede considerarse ahora en un respetable estado de seguridad. Se han construido tres torres redondas para la defensa de la península de la Mola y el Lazareto y he considerado conveniente construir una pequeña torre en Cala San Andrea cerca de Ciudadela donde Sir Charles Stuart pensó en un principio levantar una. El resto de edificios que me he atrevido a ordenar son una barraca en el Fuerte Jorge, capaz de albergar 450 hombres, y hornos en número suficiente para hacer pan para la guarnición. Esta medida fue necesaria por la humedad de las casamatas donde se había almacenado el pan…y la consideración de la salud de los hombres lo hizo aconsejable por la misma razón para suministrar más protección… cuando la estación lluviosa no permita que sigan albergados en tiendas de campaña".

St. Clair Erskine informó a Londres que estaba entregando al General Fox un ejército en excelente estado de disciplina, con excelentes oficiales y una buena economía.

Cuando Fox llegó el 11 de noviembre de 1799, se confesó ignorante sobre el tema de la fortificación, así que d’Arcy le dio su opinión sobre que obras serían necesarias para que la isla tuviera las defensas adecuadas. Cuando habían pasado seis meses y seguía sin recibir órdenes, dio a Fox un resumen muy detallado de todas las obras llevadas a cabo por los Ingleses desde 1708, y su estado actual.

"La línea del mar de baterías y algunas casamatas y polvorines de lo que queda del Fuerte San Felipe y las defensas en ruinas constituyen los puntos para un campo atrincherado y por ello fueron restaurados y conectados por líneas; y el primer día de mayo de 1799 se terminaron las obras del ahora llamado Fuerte Jorge, con la Torre Mount Stuart y el Fuerte Marlborough a la izquierda y una torre en la colina de Felipet a la derecha… la Torre Mount Stuart ha sido reforzada, el foso del Fuerte Marlborough ha sido limpiado y la comunicación con la gola de esa obra considerablemente reforzada. El muro que cerraba las obras del Fuerte Jorge en Cala San Esteban está acabado así como un foso y un glacis frente a él flanqueado por una casamata. Se han construido las casamatas de la media luna Carolina para comunicar con el foso del revellín hacia el sudoeste, también se han hecho las casamatas de la media luna del sudoeste para conectar con la contraguardia oeste. Se ha abierto un paso hasta la casamata de Kane y se ha reconstruido la fortificación llamada Anstruther".

"Se han levantado dos torres en la Mola, y se ha montado un cañón de través para impedir que ese puesto destacado caiga en manos del enemigo. En la península de Felipet se ha montado una torre con dos cañones al norte del lazareto, para flanquear la comunicación al cabo de la Mola por el istmo, así como para obstaculizar el avance enemigo por el lado del Fuerte Jorge".

"Y si la isla de Menorca sigue teniendo valor para Gran Bretaña, la fortaleza principal debería en la medida de lo posible velar por los siguientes objetivos: la seguridad del arsenal naval, el atraque seguro de los barcos que llegan con suministros, e impedir que las baterías de tierra del enemigo se hicieran con la entrada del puerto… Por lo tanto, parece que el terreno favorable para que un enemigo avance radica entre el puerto de Mahón y el foso de la torre Stanhope. La torre de Mount Stuart con la adición dos puestos de vigilancia será suficiente para controlar la situación allí donde los españoles antiguamente situaron sus baterías para disparar a los barcos que se aproximaban al puerto y también para la protección del Fuerte de Marlborough. Hay que construir otra defensa como la torre Mount Stuart sobre el terreno frente a la de la Reina que es muy favorable para el enemigo." 4

En otoño de 1801, cuando los primeros rumores de un tratado de paz llegaban de Londres, d’Arcy informaba de que las obras para reforzar las ruinas del Castillo de San Felipe no habían concluido. El terreno se había limpiado y se habían traído piedras, pero había que construir más muros y empalizadas, acabar más puestos de vigilancia, levantar una batería para dos pesados cañones en la línea de mar cerca del mástil de la bandera y todavía no se había construido una casamata para proteger el puesto de guardia principal en el camino de comunicación desde la batería real al puerto. La torre del lazareto estaba casi terminada y se había recogido material para conectar los anexos del lazareto con la torre Felipet y los muros de San Felipe pero los muros no se habían construido todavía. Al final de ese año, cuando se firmaron los artículos preliminares de la paz, llegaron órdenes de parar las obras.

Notas

1 WO1/296
2 WO1/298
3 Una forma de defensa consistente en colocar árboles caídos con las ramas hacia afuera.
4 WO1/298

Georgetown
Gracias al Rubio Foundation

 

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